• Sebastián Ocampo

Innovemos con menos de 30 años de diferencia: derecho societario y cortes online

Actualizado: abr 1

En 1986, Richard Susskind, Doctor en Derecho y Ciencias de la Computación de Oxford, y posiblemente el académico más reconocido en los temas de transformación de la profesión legal[1], escribió su tesis doctoral llamada “Expert Systems in Law: a Jurisprudential Inquiry” en donde abogaba por la aplicación de sistemas expertos en los sistemas judiciales.


Sin entrarnos en la discusión de qué tanto es esto inteligencia artificial, los sistemas expertos tienen que ver con la incorporación en arboles de decisión de conocimiento legal “experto” (del tipo, si a entonces b) para posteriormente poder ser masificado al público través de su codificación en lenguaje de programación.


Contrario a algunos artículos académicos de poca aplicación práctica, a la par de su tesis doctoral, Susskind creó lo que podría considerarse como el primer chatbot jurídico de la historia a través del cual el usuario podría determinar, entre otras, la fecha de prescripción de un derecho a reclamar en un caso de responsabilidad civil extracontractual. El programa podía ser adquirido en un par de disquetes que serán poco familiares muchos de los lectores de este blog.



Fuente[2]


Y ¿qué tiene que ver una tesis doctoral de un inglés en 1986 con el derecho societario en Colombia? Precisamente, como lo describió mi colega Jorge Andrés Beetar en una entrada anterior del blog, la Superintendencia de Sociedades lanzó en octubre de 2018 el sistema Siarelis (Sistema con bases de Inteligencia Artificial para la Resolución de Litigios Societarios) con base en el cual las posibles partes en un litigio societario pueden seguir una serie de preguntas relevantes sobre un tema particular de litigio societario y recibir al final una serie de indicaciones sobre posibles cursos de acción. No es esto otro, que un desarrollo de un sistema experto como el construido por Susskind hace más de 30 años en la Universidad de Oxford (con una experiencia de usuario un poco mejor y construido directamente por el principal juez societario de nuestro país).


Más alla de estos usos, este tipo de sistemas expertos pueden ser de extrema útilidad para la solución de preguntas y respuestas frecuentes o para el seguimiento de flujos simples que permitan al usuario llegar a la respuesta final en un grupo acotado de situaciones (aunque el sistema de Susskind tenía más de 2 millones de posibilidades). Incluso, herramientas simples y gratis diseñadas por abogados como www.qnamarkup.org pueden ser efectivas para montar nuestros propios SIARELIS en las prácticas profesionales o legales.


Ahora bien, aprovechando que el sistema experto de Susskind para el derecho ya cumple más de 30 años (sin contar con que los sistemas expertos fueron creados hace más de 50 años en 1965[3]) valdría la pena traer a la mesa una discusión más reciente que el profesor Susskind está teniendo en el Reino Unido, con un impacto, sin duda, material en el tema de acceso a la justicia y es la de las cortes en línea. Hoy en día en su rol de “IT adviser to the Lord Chief Justice” Susskind aboga por un cambio de paradigma en el funcionamiento del sistema judicial y pasar de sistemas expertos que generen asesoría a sistemas que ayuden a los jueces a encausar y resolver disputas de forma vinculante en línea sin la presencia física de las partes. Para Susskind no existe fundamento ni en la teoría jurídica ni en la jurisprudencia para requerir que la justicia se lleve a cabo cara a cara y en lugares fisicos. Es más, Para Susskind, “Internet no es una alternativa al sistema judicial, es el sistema judicial. Dentro de 10 años la mayoría de los casos se resolveran por jueces en línea[4]


No sin críticas sobre todo en lo que tiene que ver con procesos penales[5], en el Reino Unido por ahora le han creido y el Ministerio de Justicia planteó en 2016 un programa de reforma que involucra una inversión de 1.000 millones de libras esterlinas en la administración de justicia y que pretende llevar a internet buena parte de las pequeñas causas en materia civil, familia, seguridad social y penal.


Si bien en el programa británico los jueces como parte fundamental del proceso no desaparecen, otras iniciativas como la de Modria[6] van más allá; inicialmente una empresa de resolución de conflictos online que prestaba sus servicios a empresas como Ebay, hoy en día licencia su software de resolución de controversias a juzgados menores en Estados Unidos que lo usan como prerequisito del litigio. A través de flujos de mediación (¿recuerdan los arboles de decisión?) permiten que muchos litigios sean resueltos anticipadamente entre las partes sin presencia de abogados o jueces, sirviendo el sistema, entre otros, como mediador anticipado al litigio.


Muchos dirán que estamos en Cundinamarca y no en Dinamarca, pero soñar no cuesta nada. Desde 1996 nuestras leyes procesales y documentos de política son generosos en cuanto a la validez de los mensajes de datos y nuestros jueces y funcionarios prolificos en cuanto a la promoción del expediente judicial digital[7]. Sin duda hemos tenido avances. La propia Superintendencia de Sociedades es pionera en la utilización de diferentes herramientas tecnologicas dentro del litigio societario desde la puesta en marcha de la Delegatura de Procedimientos Mercantiles. Pero es más fácil decir que hacer. La última propuesta de Susskind implica un cambio de paradigma de la justicia como la conocemos hace siglos más que el uso puntual de ciertas tecnologías en la administración de justicia. El debate sigue abierto, pero en últimas la propuesta pone la solución del problema del usuario antes que las necesidades o gustos propios de quienes participamos en el proceso judicial (abogados y jueces).


Aprovechando la experiencia de SIARELIS, no sería descabellado pensar en que la Superintendencia de Sociedades pudiera ser pionera y piloto en la puesta en marcha de una plataforma que pudiera llevar a cabo el proceso judicial completamente en línea, pero sobre todo en donde con la ayuda de sistemas expertos mejorados se pudieran resolver muchas de las disputas anticipadamente, incluso sin la intervención de un juez.

[1] Ver al respecto, Susskind, R. E. (2013). Tomorrow's lawyers: an introduction to your future y Susskind, R. E., and D. Susskind. (2015). The future of the professions: how technology will transform the work of human experts.


[2] https://www.slideshare.net/RichardSusskind/susskind-a-manifesto-for-ai-in-the-law-icail-2017-london-2017


[3] https://www.britannica.com/technology/expert-system


[4] https://www.lawgazette.co.uk/practice/no-basis-for-face-to-face-justice-says-digital-court-guru-susskind/5068230.article


[5] https://www.theguardian.com/law/2017/mar/15/governments-1bn-plan-for-online-courts-challenges-open-justice


[6] http://www.abajournal.com/legalrebels/article/rebels_podcast_episode_033


[7] https://www.mintic.gov.co/portal/604/w3-article-81972.html

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